{"id":340,"date":"2019-12-01T22:07:07","date_gmt":"2019-12-01T21:07:07","guid":{"rendered":"https:\/\/aeca.archimadrid.es\/?p=340"},"modified":"2019-12-01T22:07:07","modified_gmt":"2019-12-01T21:07:07","slug":"carta-apostolica-admirabile-signum","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aeca-catequetas.es\/index.php\/2019\/12\/01\/carta-apostolica-admirabile-signum\/","title":{"rendered":"CARTA APOST\u00d3LICA Admirabile signum"},"content":{"rendered":"<p><strong>CARTA APOST\u00d3LICA <em>Admirabile signum<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>DEL SANTO PADRE FRANCISCO SOBRE EL SIGNIFICADO Y EL VALOR DEL BEL\u00c9N<\/strong><\/p>\n<p>1. El hermoso signo del pesebre, tan estimado por el pueblo cristiano, causa siempre asombro y admiraci\u00f3n. La representaci\u00f3n del acontecimiento del nacimiento de Jes\u00fas equivale a anunciar el misterio de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios con sencillez y alegr\u00eda. El bel\u00e9n, en efecto, es como un Evangelio vivo, que surge de las p\u00e1ginas de la Sagrada Escritura. La contemplaci\u00f3n de la escena de la Navidad, nos invita a ponernos espiritualmente en camino, atra\u00eddos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre. Y descubrimos que \u00c9l nos ama hasta el punto de unirse a nosotros, para que tambi\u00e9n nosotros podamos unirnos a \u00c9l.<\/p>\n<p>Con esta Carta quisiera alentar la hermosa tradici\u00f3n de nuestras familias que en los d\u00edas previos a la Navidad preparan el bel\u00e9n, como tambi\u00e9n la costumbre de ponerlo en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, en las c\u00e1rceles, en las plazas\u2026 Es realmente un ejercicio de fantas\u00eda creativa, que utiliza los materiales m\u00e1s dispares para crear peque\u00f1as obras maestras llenas de belleza. Se aprende desde ni\u00f1os: cuando pap\u00e1 y mam\u00e1, junto a los abuelos, transmiten esta alegre tradici\u00f3n, que contiene en s\u00ed una rica espiritualidad popular. Espero que esta pr\u00e1ctica nunca se debilite; es m\u00e1s, conf\u00edo en que, all\u00ed donde hubiera ca\u00eddo en desuso, sea descubierta de nuevo y revitalizada.<\/p>\n<p>2. El origen del pesebre encuentra confirmaci\u00f3n ante todo en algunos detalles evang\u00e9licos del nacimiento de Jes\u00fas en Bel\u00e9n. El evangelista Lucas dice sencillamente que Mar\u00eda \u00abdio a luz a su hijo primog\u00e9nito, lo envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales y lo recost\u00f3 en un pesebre, porque no hab\u00eda sitio para ellos en la posada\u00bb (2,7). Jes\u00fas fue colocado en un pesebre; palabra que procede del lat\u00edn: praesepium. El Hijo de Dios, viniendo a este mundo, encuentra sitio donde los animales van a comer. El heno se convierte en el primer lecho para Aquel que se revelar\u00e1 como \u00abel pan bajado del cielo\u00bb (Jn 6,41). Un simbolismo que ya san Agust\u00edn, junto con otros Padres, hab\u00eda captado cuando escrib\u00eda: \u00abPuesto en el pesebre, se convirti\u00f3 en alimento para nosotros\u00bb (Serm. 189,4). En realidad, el bel\u00e9n contiene diversos misterios de la vida de Jes\u00fas y nos los hace sentir cercanos a nuestra vida cotidiana.<\/p>\n<p>Pero volvamos de nuevo al origen del bel\u00e9n tal como nosotros lo entendemos. Nos trasladamos con la mente a Greccio, en el valle Reatino; all\u00ed san Francisco se detuvo viniendo probablemente de Roma, donde el 29 de noviembre de 1223 hab\u00eda recibido del Papa Honorio III la confirmaci\u00f3n de su Regla. Despu\u00e9s de su viaje a Tierra Santa, aquellas grutas le recordaban de manera especial el paisaje de Bel\u00e9n. Y es posible que el Poverello quedase impresionado en Roma, por los mosaicos de la Bas\u00edlica<br \/>\nde Santa Mar\u00eda la Mayor que representan el nacimiento de Jes\u00fas, justo al lado del lugar donde se conservaban, seg\u00fan una antigua tradici\u00f3n, las tablas del pesebre.<\/p>\n<p>Las Fuentes Franciscanas narran en detalle lo que sucedi\u00f3 en Greccio. Quince d\u00edas antes de la Navidad, Francisco llam\u00f3 a un hombre del lugar, de nombre Juan, y le pidi\u00f3 que lo ayudara a cumplir un deseo: \u00abDeseo celebrar la memoria del Ni\u00f1o que naci\u00f3 en Bel\u00e9n y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufri\u00f3 en su invalidez de ni\u00f1o, c\u00f3mo fue reclinado en el pesebre y c\u00f3mo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno\u00bb[1]. Tan pronto como lo escuch\u00f3, ese hombre bueno y fiel fue r\u00e1pidamente y prepar\u00f3 en el lugar se\u00f1alado lo que el santo le hab\u00eda indicado. El 25 de diciembre, llegaron a Greccio muchos frailes de distintos lugares, como tambi\u00e9n hombres y mujeres de las granjas de la comarca, trayendo flores y antorchas para iluminar aquella noche santa.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 Francisco, encontr\u00f3 el pesebre con el heno, el buey y el asno. Las personas que llegaron mostraron frente a la escena de la Navidad una alegr\u00eda indescriptible, como nunca antes hab\u00edan experimentado. Despu\u00e9s el sacerdote, ante el Nacimiento, celebr\u00f3 solemnemente la Eucarist\u00eda,mostrando el v\u00ednculo entre la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios y la Eucarist\u00eda. En aquella ocasi\u00f3n, en Greccio, no hab\u00eda figuras: el bel\u00e9n fue realizado y vivido por todos los presentes[2]<\/p>\n<p>As\u00ed nace nuestra tradici\u00f3n: todos alrededor de la gruta y llenos de alegr\u00eda, sin distancia alguna<br \/>\nentre el acontecimiento que se cumple y cuantos participan en el misterio. El primer bi\u00f3grafo de san Francisco, Tom\u00e1s de Celano, recuerda que esa noche, se a\u00f1adi\u00f3 a la escena simple y conmovedora el don de una visi\u00f3n maravillosa: uno de los presentes vio acostado en el pesebre al mismo Ni\u00f1o Jes\u00fas. De aquel bel\u00e9n de la Navidad de 1223, \u00abtodos regresaron a sus<br \/>\ncasas colmados de alegr\u00eda\u00bb[3]<\/p>\n<p>3. San Francisco realiz\u00f3 una gran obra de evangelizaci\u00f3n con la simplicidad de aquel signo. Su ense\u00f1anza ha penetrado en los corazones de los cristianos y permanece hasta nuestros d\u00edas como un modo genuino de representar con sencillez la belleza de nuestra fe. Por otro lado, el mismo lugar donde se realiz\u00f3 el primer bel\u00e9n expresa y evoca estos sentimientos. Greccio se ha convertido en un refugio para el alma que se esconde en la roca para dejarse envolver en el silencio. \u00bfPor qu\u00e9 el bel\u00e9n suscita tanto asombro y nos conmueve? En primer lugar, porque manifiesta la ternura de Dios. \u00c9l, el Creador del universo, se abaja a nuestra peque\u00f1ez. El don de la vida, siempre misterioso para nosotros, nos cautiva a\u00fan m\u00e1s viendo que Aquel que naci\u00f3 de Mar\u00eda es la fuente y protecci\u00f3n de cada vida. En Jes\u00fas, el Padre nos ha dado un hermano que viene a buscarnos cuando<br \/>\nestamos desorientados y perdemos el rumbo; un amigo fiel que siempre est\u00e1 cerca de nosotros; nos ha dado a su Hijo que nos perdona y nos levanta del pecado.<\/p>\n<p>La preparaci\u00f3n del pesebre en nuestras casas nos ayuda a revivir la historia que ocurri\u00f3 en Bel\u00e9n. Naturalmente, los evangelios son siempre la fuente que permite conocer y meditar aquel acontecimiento; sin embargo, su representaci\u00f3n en el bel\u00e9n nos ayuda a imaginar las escenas, estimula los afectos, invita a sentirnos implicados en la historia de la salvaci\u00f3n, contempor\u00e1neos del acontecimiento que se hace vivo y actual en los m\u00e1s diversos contextos hist\u00f3ricos y culturales.<\/p>\n<p>De modo particular, el pesebre es desde su origen franciscano una invitaci\u00f3n a \u201csentir\u201d, a \u201ctocar\u201d la pobreza que el Hijo de Dios eligi\u00f3 para s\u00ed mismo en su encarnaci\u00f3n. Y as\u00ed, es impl\u00edcitamente una llamada a seguirlo en el camino de la humildad, de la pobreza, del despojo, que desde la gruta de Bel\u00e9n conduce hasta la Cruz. Es una llamada a encontrarlo y servirlo con misericordia en los hermanos y hermanas m\u00e1s necesitados (cf. Mt 25,31-46).<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"CToWUd a6T alignleft\" tabindex=\"0\" src=\"https:\/\/ci3.googleusercontent.com\/proxy\/ahXlzyPg_QpODtXaMaCsQZ9SAMK3Jbh3RSd36BX-FXcl3brMqq-oFnbjuZzbzohi8MOAhdsWkYsdOuX6DisgvKIfJzdA8BPKNGdesoZmuLHWDyUpXv8=s0-d-e1-ft#https:\/\/es.zenit.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Greccio-489x275.png\" alt=\"\" width=\"489\" height=\"275\" \/><\/p>\n<p>4. Me gustar\u00eda ahora repasar los diversos signos del bel\u00e9n para comprender el significado que llevan consigo. En primer lugar, representamos el contexto del cielo estrellado en la oscuridad y el silencio de la noche. Lo hacemos as\u00ed, no s\u00f3lo por fidelidad a los relatos evang\u00e9licos, sino tambi\u00e9n por el significado que tiene. Pensemos en cu\u00e1ntas veces la noche envuelve nuestras vidas. Pues bien, incluso en esos instantes, Dios no nos deja solos, sino que se hace presente para responder a las preguntas decisivas sobre el sentido de nuestra existencia: \u00bfQui\u00e9n soy yo? \u00bfDe d\u00f3nde vengo? \u00bfPor qu\u00e9 nac\u00ed en este momento? \u00bfPor qu\u00e9 amo? \u00bfPor qu\u00e9 sufro? \u00bfPor qu\u00e9 morir\u00e9? Para responder a estas preguntas, Dios se hizo hombre. Su cercan\u00eda trae luz donde hay oscuridad e ilumina a cuantos atraviesan las tinieblas del sufrimiento (cf. Lc 1,79).<\/p>\n<p>Merecen tambi\u00e9n alguna menci\u00f3n los paisajes que forman parte del bel\u00e9n y que a menudo representan las ruinas de casas y palacios antiguos, que en algunos casos sustituyen a la gruta de Bel\u00e9n y se convierten en la estancia de la Sagrada Familia. Estas ruinas parecen estar inspiradas en la Leyenda \u00c1urea del dominico Jacopo da Varazze (siglo XIII), donde se narra una creencia pagana seg\u00fan la cual el templo de la Paz en Roma se derrumbar\u00eda cuando una Virgen diera a luz. Esas ruinas son sobre todo el signo visible de la humanidad ca\u00edda, de todo lo que est\u00e1 en ruinas, que est\u00e1 corrompido y deprimido. Este escenario dice que Jes\u00fas es la novedad en medio de un mundo viejo, y que ha venido a sanar y reconstruir, a devolverle a nuestra vida y al mundo su esplendor original.<\/p>\n<p>5. \u00a1Cu\u00e1nta emoci\u00f3n deber\u00eda acompa\u00f1arnos mientras colocamos en el bel\u00e9n las monta\u00f1as, los riachuelos, las ovejas y los pastores! De esta manera recordamos, como lo hab\u00edan anunciado los profetas, que toda la creaci\u00f3n participa en la fiesta de la venida del Mes\u00edas. Los \u00e1ngeles y la estrella son la se\u00f1al de que tambi\u00e9n nosotros estamos llamados a ponernos en camino para llegar a la gruta y adorar al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>\u00abVayamos, pues, a Bel\u00e9n, y veamos lo que ha sucedido y que el Se\u00f1or nos ha comunicado\u00bb (Lc 2,15), as\u00ed dicen los pastores despu\u00e9s del anuncio hecho por los \u00e1ngeles. Es una ense\u00f1anza muy hermosa que se muestra en la sencillez de la descripci\u00f3n. A diferencia de tanta gente que pretende hacer otras mil cosas, los pastores se convierten en los primeros testigos de lo esencial, es decir, de la salvaci\u00f3n que se les ofrece. Son los m\u00e1s humildes y los m\u00e1s pobres quienes saben acoger el acontecimiento de la encarnaci\u00f3n. A Dios que viene a nuestro encuentro en el Ni\u00f1o Jes\u00fas, los pastores responden poni\u00e9ndose en camino hacia \u00c9l, para un encuentro de amor y de agradable asombro. Este encuentro entre Dios y sus hijos, gracias a Jes\u00fas, es el que da vida precisamente a nuestra religi\u00f3n y constituye su singular belleza, y resplandece de una manera particular en el pesebre.<\/p>\n<p>6. Tenemos la costumbre de poner en nuestros belenes muchas figuras simb\u00f3licas, sobre todo, las de mendigos y de gente que no conocen otra abundancia que la del coraz\u00f3n. Ellos tambi\u00e9n est\u00e1n cerca del Ni\u00f1o Jes\u00fas por derecho propio, sin que nadie pueda echarlos o alejarlos de una cuna tan improvisada que los pobres a su alrededor no desentonan en absoluto. De hecho, los pobres son los privilegiados de este misterio y, a menudo, aquellos que son m\u00e1s capaces de reconocer la presencia<br \/>\nde Dios en medio de nosotros.<\/p>\n<p>Los pobres y los sencillos en el Nacimiento recuerdan que Dios se hace hombre para aquellos que m\u00e1s sienten la necesidad de su amor y piden su cercan\u00eda. Jes\u00fas, \u00abmanso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb (Mt 11,29), naci\u00f3 pobre, llev\u00f3 una vida sencilla para ense\u00f1arnos a comprender lo esencial y a vivir de ello. Desde el bel\u00e9n emerge claramente el mensaje de que no podemos dejarnos enga\u00f1ar por la riqueza y por tantas propuestas ef\u00edmeras de felicidad. El palacio de Herodes est\u00e1 al fondo, cerrado,<br \/>\nsordo al anuncio de alegr\u00eda. Al nacer en el pesebre, Dios mismo inicia la \u00fanica revoluci\u00f3n verdadera que da esperanza y dignidad a los desheredados, a los marginados: la revoluci\u00f3n del amor, la revoluci\u00f3n de la ternura. Desde el bel\u00e9n, Jes\u00fas proclama, con manso poder, la llamada a compartir con los \u00faltimos el camino hacia un mundo m\u00e1s humano y fraterno, donde nadie sea excluido ni marginado.<\/p>\n<p>Con frecuencia a los ni\u00f1os \u2014\u00a1pero tambi\u00e9n a los adultos!\u2014 les encanta a\u00f1adir otras figuras al bel\u00e9n que parecen no tener relaci\u00f3n alguna con los relatos evang\u00e9licos. Y, sin embargo, esta imaginaci\u00f3n pretende expresar que en este nuevo mundo inaugurado por Jes\u00fas hay espacio para todo lo que es humano y para toda criatura. Del pastor al herrero, del panadero a los m\u00fasicos, de las mujeres que llevan jarras de agua a los ni\u00f1os que juegan\u2026, todo esto representa la santidad cotidiana, la alegr\u00eda de hacer de manera extraordinaria las cosas de todos los d\u00edas, cuando Jes\u00fas comparte con nosotros su vida divina.<\/p>\n<p>7. Poco a poco, el bel\u00e9n nos lleva a la gruta, donde encontramos las figuras de Mar\u00eda y de Jos\u00e9. Mar\u00eda es una madre que contempla a su hijo y lo muestra a cuantos vienen a visitarlo. Su imagen hace pensar en el gran misterio que ha envuelto a esta joven cuando Dios ha llamado a la puerta de su coraz\u00f3n inmaculado. Ante el anuncio del \u00e1ngel, que le ped\u00eda que fuera la madre de Dios, Mar\u00eda respondi\u00f3 con obediencia plena y total. Sus palabras: \u00abHe aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or; h\u00e1gase en m\u00ed<br \/>\nseg\u00fan tu palabra\u00bb (Lc 1,38), son para todos nosotros el testimonio del abandono en la fe a la voluntad de Dios. Con aquel \u201cs\u00ed\u201d, Mar\u00eda se convert\u00eda en la madre del Hijo de Dios sin perder su virginidad, antes bien consagr\u00e1ndola gracias a \u00c9l. Vemos en ella a la Madre de Dios que no tiene a su Hijo s\u00f3lo para s\u00ed misma, sino que pide a todos que obedezcan a su palabra y la pongan en pr\u00e1ctica (cf. Jn 2,5).<\/p>\n<p>Junto a Mar\u00eda, en una actitud de protecci\u00f3n del Ni\u00f1o y de su madre, est\u00e1 san Jos\u00e9. Por lo general, se representa con el bast\u00f3n en la mano y, a veces, tambi\u00e9n sosteniendo una l\u00e1mpara. San Jos\u00e9 juega un papel muy importante en la vida de Jes\u00fas y de Mar\u00eda. \u00c9l es el custodio que nunca se cansa de proteger a su familia. Cuando Dios le advirti\u00f3 de la amenaza de Herodes, no dud\u00f3 en ponerse en camino y emigrar a Egipto (cf. Mt 2,13-15). Y una vez pasado el peligro, trajo a la familia de vuelta<br \/>\na Nazaret, donde fue el primer educador de Jes\u00fas ni\u00f1o y adolescente. Jos\u00e9 llevaba en su coraz\u00f3n el gran misterio que envolv\u00eda a Jes\u00fas y a Mar\u00eda su esposa, y como hombre justo confi\u00f3 siempre en la voluntad de Dios y la puso en pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>8. El coraz\u00f3n del pesebre comienza a palpitar cuando, en Navidad, colocamos la imagen del Ni\u00f1o Jes\u00fas. Dios se presenta as\u00ed, en un ni\u00f1o, para ser recibido en nuestros brazos. En la debilidad y en la fragilidad esconde su poder que todo lo crea y transforma. Parece imposible, pero es as\u00ed: en Jes\u00fas, Dios ha sido un ni\u00f1o y en esta condici\u00f3n ha querido revelar la grandeza de su amor, que se manifiesta en la sonrisa y en el tender sus manos hacia todos.<\/p>\n<p>El nacimiento de un ni\u00f1o suscita alegr\u00eda y asombro, porque nos pone ante el gran misterio de la vida. Viendo brillar los ojos de los j\u00f3venes esposos ante su hijo reci\u00e9n nacido, entendemos los sentimientos de Mar\u00eda y Jos\u00e9 que, mirando al ni\u00f1o Jes\u00fas, percib\u00edan la presencia de Dios en sus vidas. \u00abLa Vida se hizo visible\u00bb (1Jn 1,2); as\u00ed el ap\u00f3stol Juan resume el misterio de la encarnaci\u00f3n. El bel\u00e9n nos hace ver, nos hace tocar este acontecimiento \u00fanico y extraordinario que ha cambiado el curso de<br \/>\nla historia, y a partir del cual tambi\u00e9n se ordena la numeraci\u00f3n de los a\u00f1os, antes y despu\u00e9s del nacimiento de Cristo.<\/p>\n<p>El modo de actuar de Dios casi aturde, porque parece imposible que \u00c9l renuncie a su gloria para hacerse hombre como nosotros. Qu\u00e9 sorpresa ver a Dios que asume nuestros propios comportamientos: duerme, toma la leche de su madre, llora y juega como todos los ni\u00f1os. Como siempre, Dios desconcierta, es impredecible, continuamente va m\u00e1s all\u00e1 de nuestros esquemas. As\u00ed, pues, el pesebre, mientras nos muestra a Dios tal y como ha venido al mundo, nos invita a pensar en<br \/>\nnuestra vida injertada en la de Dios; nos invita a ser disc\u00edpulos suyos si queremos alcanzar el sentido \u00faltimo de la vida.<\/p>\n<p>9. Cuando se acerca la fiesta de la Epifan\u00eda, se colocan en el Nacimiento las tres figuras de los Reyes Magos. Observando la estrella, aquellos sabios y ricos se\u00f1ores de Oriente se hab\u00edan puesto en camino hacia Bel\u00e9n para conocer a Jes\u00fas y ofrecerle dones: oro, incienso y mirra. Tambi\u00e9n estos regalos tienen un significado aleg\u00f3rico: el oro honra la realeza de Jes\u00fas; el incienso su divinidad; la mirra su santa humanidad que conocer\u00e1 la muerte y la sepultura. Contemplando esta escena en el bel\u00e9n, estamos llamados a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano tiene de ser evangelizador. Cada uno de nosotros se hace portador de la Buena Noticia con los que encuentra, testimoniando con acciones concretas de misericordia la alegr\u00eda de haber encontrado a Jes\u00fas y su amor.<\/p>\n<p>Los Magos ense\u00f1an que se puede comenzar desde muy lejos para llegar a Cristo. Son hombres ricos, sabios extranjeros, sedientos de lo infinito, que parten para un largo y peligroso viaje que los lleva hasta Bel\u00e9n (cf. Mt 2,1-12). Una gran alegr\u00eda los invade ante el Ni\u00f1o Rey. No se dejan escandalizar por la pobreza del ambiente; no dudan en ponerse de rodillas y adorarlo. Ante \u00c9l comprenden que Dios, igual que regula con soberana sabidur\u00eda el curso de las estrellas, gu\u00eda el curso de la historia, abajando a los poderosos y exaltando a los humildes. Y ciertamente, llegados a su pa\u00eds, habr\u00e1n contado este encuentro sorprendente con el Mes\u00edas, inaugurando el viaje del Evangelio entre las gentes.<\/p>\n<p>10. Ante el bel\u00e9n, la mente va espont\u00e1neamente a cuando uno era ni\u00f1o y se esperaba con impaciencia el tiempo para empezar a construirlo. Estos recuerdos nos llevan a tomar nuevamente conciencia del gran don que se nos ha dado al transmitirnos la fe; y al mismo tiempo nos hacen sentir el deber y la alegr\u00eda de transmitir a los hijos y a los nietos la misma experiencia. No es importante c\u00f3mo se prepara el pesebre, puede ser siempre igual o modificarse cada a\u00f1o; lo que cuenta es que este<br \/>\nhable a nuestra vida. En cualquier lugar y de cualquier manera, el bel\u00e9n habla del amor de Dios, el Dios que se ha hecho ni\u00f1o para decirnos lo cerca que est\u00e1 de todo ser humano, cualquiera que sea su condici\u00f3n.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: El bel\u00e9n forma parte del dulce y exigente proceso de transmisi\u00f3n de la fe. Comenzando desde la infancia y luego en cada etapa de la vida, nos educa a contemplar a Jes\u00fas, a sentir el amor de Dios por nosotros, a sentir y creer que Dios est\u00e1 con nosotros y que nosotros estamos con \u00c9l, todos hijos y hermanos gracias a aquel Ni\u00f1o Hijo de Dios y de la Virgen Mar\u00eda. Y a sentir que en esto est\u00e1 la felicidad. Que en la escuela de san Francisco abramos el coraz\u00f3n a esta gracia sencilla, dejemos que del asombro nazca una oraci\u00f3n humilde: nuestro \u201cgracias\u201d a Dios, que ha querido compartir todo con nosotros para no dejarnos nunca solos.<\/p>\n<p>Dado en Greccio, en el Santuario del Pesebre, 1 de diciembre de 2019.<\/p>\n<p>FRANCISCO<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARTA APOST\u00d3LICA Admirabile signum DEL SANTO PADRE FRANCISCO SOBRE EL SIGNIFICADO Y EL VALOR DEL BEL\u00c9N 1. El hermoso signo del pesebre, tan estimado por el pueblo cristiano, causa siempre asombro y admiraci\u00f3n. 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